viernes, 20 de julio de 2007

Jaroslav Hasek (Rep. Checa, 1883-1923)



Novelista satírico y periodista checo. Nació en Bohemia y sus experiencias como soldado austriaco, legionario checo en Rusia y comisario del Ejército Rojo inspiraron su obra más conocida, Las aventuras del valeroso soldado Schwejk (1921-1923), cuatro volúmenes de una novela inacabada. En 1903 publicó un libro de poesía, Gritos de mayo, y entre 1904 y 1907 editó varias publicaciones anarquistas. Publicó dieciséis volúmenes de cuentos antes de ser llamado a filas al estallar la I Guerra Mundial. Durante la guerra fue hecho prisionero, y después se convirtió en miembro del Ejército de Liberación checo, se unió a los bolcheviques y escribió propaganda comunista para ellos. Cuando se creó el Estado de Checoslovaquia, regresó a Praga y escribió Las aventuras de Schwejk. La figura de Schwejk ya había aparecido en varios relatos antes de la I Guerra Mundial, pero ahora Hašek desarrolló las aventuras de este soldado haragán en una inmensa sátira contra el espíritu militar de un Imperio Austro-Húngaro en plena descomposición y sobre lo absurdo de la guerra en general. Inicialmente había planeado una obra en seis volúmenes, pero sólo pudo completar cuatro antes de su muerte. La narración de Schwejk está considerada como una obra maestra de la literatura cómica.

Un libro de lectura obligada en todos las escuelas de Chequia es:
“Las aventuras del valeroso soldado Schwejk”(Osudy dobréiho vojáka Svejka)

En estos tiempos de estupidez prebélica, una novela ideal para responder a esos aprendices de genocidas que nos gobiernan.

Verano de 1914. En Sarajevo matan al archiduque y en una taberna de Praga un tal Schwejk desaprovecha, como de costumbre, una bonita ocasión de callarse delante de un policía secreto en plena búsqueda de desafectos a la causa del Emperador. La velada acaba en la jefatura de policía, donde nuestro héroe, sincero y parlanchín, en poco tiempo logra que le cambien de destino: al manicomio, repleto de enfermos imaginarios, poco entusiasmados con la idea de ser despedazados a mayor gloria del Emperador.
Tras un interesante periplo por calabozos y tribunales varios, Schwejk aparece en el ejército como asistente del capellán castrense Otto Katz. Varios grados más borrachuzo que Schwejk, es el amo ideal para tal criado, pero por desgracia lo pierde a las cartas ante el teniente Lukasch, un oficial mucho más íntegro que ignora la joya que acaba de adquirir. Su nuevo asistente, a base de meter la pata, pronto consigue que les destinen al frente, con lo que comienza un largo viaje por medio Imperio: Bohemia, Hungría, hasta llegar a las tierras devastadas de Galitzia, donde rusos y austrohúngaros se zurran en nombre de los más elevados ideales.
Schwejk recorre todas las estaciones de este Via Crucis armado de inocencia infinita, verborrea aplastante y sentido común a prueba de bombas. Estas cualidades, pese a ganarle pronta fama de imbécil, demuestran ser ideales para relacionarse con la autoridad, esté representada por oficiales, policías, carceleros o un simple cabo, aunque sean sádicos, corruptos, subnormales o simplemente tengan una resaca de muerte. Conoceremos una amplia variedad de tipos y costumbres; nada ni nadie podrá con Schwejk.

El soldado Schwejk es, para álgunos, demasiado largo, 600 páginas de anécdotas absurdas y trampas propias de novela picaresca pueden hacerse pesadas si el argumento no avanza, y el libro sería infumable si no hiciera reír tanto. Todos los personajes se desesperan en torno a Schwejk, quien, fiel cumplidor de las órdenes recibidas, consigue infaliblemente el efecto contrario: que ninguna llegue a término. Una buena dosis de inocencia angelical, y tampoco hay castigo que valga.
Es posible que este libro tuviera una intención satírica contra las instituciones del Imperio Austrohúngaro, esa "cárcel de pueblos" que, como la historia pronto se encargó de demostrar, era más bien un jardín de infancia. La indignación de los patriotas checos frente al yugo austriaco me resulta casi tan graciosa como las trompadas que se atizan con los húngaros cada vez que se encuentran. De todas formas, se adivina pronto de qué lado están las simpatías nacionalistas del autor. Pero no deja de ser un pecado venial, pues, a pesar de que ha llovido mucho desde entonces, El soldado Schwejk sigue siendo perfectamente actual, y esto es lo que lo convierte en un clásico: trascendiendo el contexto concreto en que se sitúa, es de aplicación universal, un manual de supervivencia en entornos hostiles a la vida y sobre todo al pensamiento racional. Esa combinación de obediencia ciega, estupidez aparente, tremendo sentido común y absoluta falta de amor propio es lo que hace de Schwejk un personaje digno de recordarse siempre.
Un Schwejk sembrando la desesperación por el clásico entorno burocrático-oficinesco (estilo Dilbert) sería algo digno de verse; y, sin llegar a esos extremos, siempre podremos usar alguna de sus tácticas defensivas frente a la autoridad, algo nocivo siempre que se nos acerca.
Jaroslav Hasek no llegó a concluir este libro, que entronca perfectamente en la tradición bohemia del buen vivir: buena cerveza, sencillez, y no tomarse la vida nada en serio. Como Bohumil Hrabal, quien seguro que se acordó de Schwejk no sólo para bosquejar alguno de sus personajes, sino probablemente como guía en su propia vida.


El nombre de Jaroslav Hasek siempre irá unido al antibelicismo más inteligente que jamás se haya escrito en la literatura. Inicialmente vendida en fascículos por su propio autor, el tiempo ha hecho de ella una obra genial que con ironía y simpatía arremete contra todo lo castrense y lo absurdo de las guerras a través de las desventuras del "Quijotesco" soldado checo Schwejk en la Europa Balcánica de la I Gran Guerra. Humor inteligente para tiempos irracionales.

Jaroslav Hasek :Pequeños cuentos de gran maestro (fragmento)" Los golpes de vergajo no se deben frotar, sino que hay que poner sobre ellos compresas de agua fría. Por lo que respecta a las descalabraduras, éstas se remiendan en cualquier clínica quirúrgica, porque es sabido que con la proliferación de los partidos políticos se desarrolló también la traumatología. Cuando a usted, como orador, le escupa alguien en los ojos, no se limpie el gargajo con la manga ni con el pañuelo, pues ello podría acarrearle una conjuntivitis. Lo que más ayuda en esos casos es agua tibia. Si un adversario político le saca a usted un diente, no se desespere. Los rivales políticos le sacaron a Santa Catalina todos los dientes y ella se convirtió en santa. Sin embargo, en vista de que actualmente la iglesia no se interesa por mártires de su calibre, no le quedará otro remedio que ir a consultar a un sacamuelas para que en el hueco le coloque otro diente postizo. Si su auditorio en el transcurso de un mitin popular le arrancara una oreja, recójala y no pretenda terminar su perorata, corra rápidamente a donde esté el médico más cercano para que se la suture. Y cuando le arranquen la cabeza, déjela tranquilamente donde caiga, porque para la política de todos modos no la va a necesitar.”

Czech novelist, humorist, prankster, natural storyteller, and journalist, creator of the satiric masterpiece The Good Soldier Schweik. Hašek was with Franz Kafka one of the key figures of literary Prague, but more colorful and blasphemous. Once Hašek was prevented from throwing himself off the Cech's Bridge (Cechuv most), he founded a political party called The Party of Slight Progress Within the Limits of Law, and spent the cash collected from this activity in his local pub.
And so on that memorable day there appeared on the Prague streets a moving example of loyalty. An old woman pushing before her a bathchair, in which there sat a man in an army cap with a finely polished Imperial badge and waving his crutches. And in his buttonhole there shone the gay flowers of a recruit. --And this man, waving his crutches again and again, shouted out to the streets of Prague: "To Belgrade, to Belgrade!" (from The Good Soldier Švejk)
Jaroslav Hašek was born in Prague the son of a failed high-school teacher. His father died from drink when Hašek was thirteen. When his widowed mother could do nothing with her son, a pharmacist, Mr. Kokoska, eventually took an interest in him. Hašek was educated at the Prague Commercial Academy, from which he graduated at the age of nineteen. He got a job at the Slava Bank, but was fired - he was already drinking heavily.
Early in his career Hašek was active as anarchist and published widely in Czech political journals. In 1907 he became an editor of the anarchist magazine Komuna. Trying to change his life style, Hašek married Jarmila Mayerová, without much success. He was engaged in dogstealing, and forged pedigrees for mongrel dogs - like Schweik later. After the suicidal incident at Cech's Bridge, Hašek spent a short time in a mental hospital, which again gave him material for Schweik's adventures. With Jarmila Hašek had a son, Richard, but she left him soon after and went back to live with her parents. His home broken, he took a room in a brothel, U Valsu.
In 1915 Hašek had gained a reputation as a cabaret performer, and was called up into the Austrian Army. During World War I Hašek served at various times in the Czech, Russian and Austrian armies. He was a volunteer in the Austrian 91st Regiment on the Galician front in 1915, and depicted in The Good Soldier Schweik some of his superiors from those days with their real names. Schweik is a totally undisciplined liar, drunkard, and apparently stupid man but one who actually outwits his superiors and the army.
Hašek served in southern Bohemia before moving east to Hungary and then to the front in Galicia. In September 1915 his unit was cut off as the result of a sudden Russian breakthrough, and Hašek surrendered himself to the Russians. He was imprisoned in camps in the Ukraine and later in the Urals. Hašek joined the Czech Legion, becoming active as a propagandist for the Legion and other Czech organizations. In 1918 he went over to the Bolsheviks, who made him a political commissar in their Fifth Army. Two years later he returned to Prague and nationalist politics. From Russia Hašek brought back a wife without having divorced his first wife Jarmila.
All of this was carnivalistic material for Hašek's four-volume major work, The Good Soldier Schweik, that has been acclaimed as one of the greatest satires in world literature. However, the literary establishent first rejected the work - Svejk was considered a lowbrow figure - but the public greeted with joy its jeering attitude towards the late empire. Hašek continued his heavy drinking while speedily writing OSUDY DOBRÉHO VOJÁKA SVEJKA ZA SVÉTOVE VÁLKY. Not like Kafka's novels, which were written in German, the black comedy spoke to readers in common Czech. Schweik had already appeared in the stories the author had been writing from the age of 29. Originally Hašek planned to continue the novel to six volumes, but he died on January 3, 1923 in Lipnice nad Sázavou, before the whole book was completed. Three volumes appeared, and then a posthumous fourth one, completed rather ineptly by his friend Karel Vanek. Hašek's early writings, when he edited the magazine Animal World, were collected in The Bachura Scandal: And Other Stories and Sketches (1991).
The title character of The Good Soldier Svejk is classified as 'feeble-minded', but he is drafted into the service of Austria with the advent of WW I. Svejk (written also Schweik and Švejk) is honest, naive, incompetent, and perhaps more shrewd than he reveals - the reader remains unsure whether he is a good-natured simpleton or counterfeiting. Many readers vote that he is a wise fool. In the fourth chapter Svejk is thrown out of a nuthouse, where the doctors suspect that he is pretending to be mad. Svejk doesn't complain about his rough treatment and later says that real freedom, of which Socialists have never dreamed, is in the nuthouse - there you can be what ever you want, God, the Pope, the King of England, or St. Václav, although the latter was constantly in a straitjacket. As illustrated in Josef Lada's series of cartoons, Svejk is a plump, badly shaved, middle-aged, ordinary-looking man. He is arrested for making indiscreet remarks about the assassination of the Archeduke Ferdinand, interrogated by civil and military authorities, enforced to enlist, posted as an orderly to various officers, finally to Lucas. His strategy to undermine the pompous military bureaucracy is simple: he fulfils the orders to the point which causes trouble, especially for Lieutenant Lucas. When the war on two fronts starts, which every sensible leader in Europe wished to avoid, Svejk says: "...now that we have one enemy more, now that we have a new front again, we'll have to be economical with our munition." From the start to his wanderings across the Central European landscape, Svejk's adventures have many connections to the life of Hašek. Like the author, he surrenders to the Russians. The novel was banned from the Czechoslovak army in 1925, the Polish translation was confiscated in 1928, the Bulgarian translation was suppressed in 1935, and the German translation burned on Nazi bonfires in 1933. - See also: Bertolt Brecht: SCHWEYK - IM ZWEITEN WELTKRIEG, 1944 - Note: Schweyk's restaurant, U Kalicha, is a famous visiting place in Prague.

EL LIBRO DE LOS AMORES RIDÍCULOS- Milan Kundera (Chequia)


Tal vez por haber sido escritas en el periodo (entre 1959, y 1968) más feliz de la vida de Milan Kundera, según sus propias palabras, estas narraciones son las más alegres, las más seriamente desvergonzadas y las más reflexivamente divertidas de su obra. La farándula de personajes hedonistas que desfila aquí ante nosotros en busca de los juegos múltiples y contradictorios de la amistad, el amor y el sexo no puede sino incitar a la risa, atrapados como están en el mundo loco de severidad, hermetismo e inquisición que les rodea. Una risa auténtica, traviesa ; un humor sabio, sagaz y gozador, al que ya nos tiene acostumbrados el autor de La insoportable levedad del ser.

LA INMORTALIDAD Milan Kundera (Chequia)



A partir del gesto encantador de una mujer de cierta edad, el escritor crea el personaje de Agnes, alrededor de la cual aparecerán su hermana Laura, su marido Paul, y todo nuestro mundo contemporáneo en el que se rinde culto a la tecnología y la imagen. Pero ¿y si el hombre no fuera sino su imagen ?, pregunta otro personaje, Rubens, quien comprueba finalmente que de la más excitante de sus amantes sólo le quedan dos o tres fotografías mentales. Esta novela transforma todos los aspectos del mundo moderno en cuestiones metafísicas. Su forma es polifónica : las aventuras de los personajes imaginarios se mezclan con la historia de dos candidatos a la inmortalidad, Goethe y Bettina von Armin ; la reflexión sobre el nacimiento del homo senti-mentalis en la historia de Europa alterna con las peripecias parisienses del singular profesor Avenarius, para quien el mundo de hoy no sirve sino como objeto de juego. Kundera tiene el don de decir del modo más cristalino lo que a uno le resulta más difícil decirse, y en esta novela alcanza la cima de esta facultad.

jueves, 28 de junio de 2007

PERSEO

LA LEYENDA DE PERSEO

Cuando Acrisio preguntó al oráculo sobre la manera de que le nacieran hijos varones, el dios le respondió que de su hija nacería un niño que le daría muerte. Temiendo esto, Acrisio construyó bajo tierra una cámara de bronce y allí guardó a Dánae. Sin embargo, según dicen algunos, a ésta fue Preto quien la sedujo y de aquí surgió la querella entre ambos; según aseguran otros, Zeus se transformó en lluvia de oro y, deslizándose hasta el seno de Dánae a través del techo, se unió a ella. Cuando más tarde Acrisio supo que de ella había nacido Perseo, no creyó que hubiera sido seducida por Zeus y, poniendo en un arca a su hija junto con el niño, los arrojó al mar. En cuanto el arca arribó a Sírifos, Dictis los sacó de ella y crió al niño. El hermano de Dictis, Polidectes, que era entonces el rey de Sírifos, se enamoró de Dánae y, al no poder tener relaciones con ella por ser Perseo ya un hombre, convocó a sus amigos y con ellos, también a Perseo, y les dijo que reuniesen sus aportacione para la boda de Hipodamía, la hija de Enómao. Como Perseo dijera que no pondría reparos ni aunque se tratara de la cabza de la Górgona, a los demás les pidió caballos pero no aceptó los caballos de Perseo, sino que le ordenó que le trajese la cabeza de la Górgona. Este, guiado por Atenea y Hermes, se dirigió al encuentro de las hijas de Forcis, Enio, Pefredo y Dino; eran estas hijas de Ceto y Forcis, hermanas de las Górgonas, viejas desde su nacimiento. Tenían las tres un solo ojo y un solo diente y, turnándose, se lo pasaban de una a otra. Entonces Perseo se apoderó de ellos y, cuando se lo reclamaron, les dijo que se los devolvería si le indicaban el camino que conducía hacia las ninfas. éstas tenían unas sandalias aladas y la kíbisis, que dicen era una especie de zurrón. Píndaro y también Hesíodo en el Escudo dicen sobre Perseo: <>.Así se la denomina por depositarse en ella el vestido y la comida. Tenían las ninfas además el casco de Hades. Cuando las Fórcides le mostraron el camino, les devolvió el diente y el ojo y, en cuanto llegó a presencia de las ninfas, consiguió lo que buscaba; se colgó la kíbisis, se ajustó las sandalias a los tobillos y colocó sobre su cabeza el casco con el que podía ver a los que quería sin ser visible al resto. Recibió también de Hermes una hoz de acero y llegó volando hasta el Océano, sorprendiendo allí a las Górgonas mientras dormían. Eran estas Esteno, Euríale y Medusa, que era la única mortal; por eso Perseo fue enviado a por su cabeza. Tenían las Górgonas la cabeza cubierta por escamas de dragón, grandes dientes como de jabalíes, manos de bronce y alas de oro con las que volaban. A los que miraban los convertían en piedra.Perseo, por tanto, se colocó junto ellas mientras estaban dormidas y, guiando Atenea su mano y volviendo la mirada hacia el escudo de bronce en el que veía reflejada la imagen de la Górgona, logró decapitarla. Una vez cortada la cabeza, surgieron de la Górgona el caballo alado Pegaso y Crisaor, el padre de Gerión, que habían sido engendrados por Posidón. Entonces Perseo metió en la kíbisis la cabeza de la Górgona y emprendió el regreso, pero las Górgonas se despertaron de su sueño y emprendieron su persecución, sin embargo no podían verlo gracias al casco que lo ocultaba.
IMAGEN
Perseo salvando a Andrómeda, (Museo del Louvre)

Al llegar a Etiopía, donde reinaba Cefeo, halló a la hija de éste abandonada como presa para un mostruo marino. Pues, Casiopea, la esposa de Cefeo, había competido en belleza con las Nereidas y se jactaba de ser superior a todas ellas. Por ello se habían encolerizado las Nereidas y Posidón, que compartía su indignación, envió una inundación y un monstruo contra la comarca. No obstante, Amón vaticinó que se verían libres de la calamidad si la hija de Casiopea, Andrómeda, era ofrecida como alimento para el monstruo; Cefeo fue obligado por los etíopes a hacerlo y encadenó a su hija a una roca. Al verla, Perseo se enamoró de ella y prometió a Cefeo que aniquilaría al monstruo si, una vez a salvo, se la daba como esposa. Habiéndose realizado los juramentos en estos términos, se enfrentó al monstruo, le dio muerte y liberó a Andrómeda. Entonces Fineo, que era hermano de Cefeo y estaba prometido con

anterioridad a Andrómeda, tramó un complot contra él, pero cuando Perseo tuvo conocimiento del mismo, mostrando a éste y a los que con él participaban en la conjura a la Górgona, al punto los convirtió en piedra. Cuando llegó a Sírifos y se encontró con que su madre, en unión de Dictis, se había refugiado en los altares a causa de la violencia de Polidectes, penetró en el palacio donde Polidectes había convocado a sus fieles y, dándose la vuelta, les mostró la cabeza de la Górgona; en cuanto la miraron, quedaron petrificados, en la postura que cada cual tenía en ese momento. Tras poner a Dictis como rey de Sírifos, devolvió a Hermes las sandalias, la kíbisis y el casco, pero la cabeza de la Górgona se la entregó a Atenea. Hermes devolvió lo antedicho a las ninfas, mientras que Atenea dispuso en el centro de su escudo la cabeza de la Górgona. Se cuenta por algunos que Medusa fue decapitada por causa de Atenea, y afirman también que la Górgona pretendió rivalizar con ella en belleza.Perseo, en compañía de Dánae y Andrómeda, se dirigió apresuradamente hacia Argos para ver a Acrisio. Pero cuando éste se enteró, temeroso del oráculo abandonó Argos y se encaminó al país pelásgico. Teutámidas, rey de Larisa, había organizado un certamen gimnástico en honor de su padre muerto, y Perseo también acudió con el propósito de participar en él; pero mientras competía en el pentatlon, fue a dar con el disco en un pie a Acrisio y al punto le dio muerte. Dándose cuenta entonces de que se había cumplido el oráculo, enterró a Acrisio fuera de la ciudad y sintiendo reparos de regresar a Argos a por la herencia de un hombre que había muerto a sus manos, se dirigió a Tirinto junto a Megapentes, el hijo de Preto, y efectuando con él un intercambio le entregó Argos. Así Megapentes reinó sobre los argivos y Perseo en Tirinto, tras haber fortificado Midea y Micenas. De Andrómeda tuvo hijos; antes de ir a la Hélade, a Perses, al que dejó al lado de Cefeo, de éste se dice que descienden los reyes de Persia; y en Micenas tuvo a Alceo, Esténelo, Heleo, Méstor y Electrión, y una hija Gorgófone, a quien tomó por esposa Perieres.
Apolodoro





lunes, 30 de abril de 2007

LAS METAMORFOSIS de Apuleyo

Apuleyo nació en Madaura (actual Mdauruix, departamento de Constantina, Argelia) hacia el año 125 d.C. De familia acaudalada, de muy joven estudió en Cartago latín, griego y oratoria. Después partió hacia Atenas donde estudió filosofia con el platónico Gallo. Allí también estudió poesía, astronomía, música y dialéctica, completando su formación como sofista. Se hizo iniciar en la mayoría de los cultos orientales, en plena expansión en el mundo greco-romano, sobretodo los misterios de Isis y Osiris. Durante esa época también visitó Samos y Frigia.
De Atenas pasó a Roma, donde ejerció ocasionalmente de abogado. A los 30 años regresó a África. En Ea (actual Trípoli) se vió envuelto en un proceso a causa de una difamación en la que lo acusaron de actos escandalosos y prácticas mágicas, para apoderarse de una herencia. A causa de todo ello, no salió más de Cartago, donde se llegó a considerar el orador oficial.
Entre sus obras, nos han llegado la “Apología” y “Florida” en torno a la oratoria. “De Platone et eius dogmate libri”, “De mundo”, “De deo Socratis”, que tratan de filosofía. “Asclepius”, “Ludicra”, “Epitome historiarum” tratan de historia. Finalmente “De republica”, “De arboribus”, “Medicinalia”, “Astronomica”, Arithmetica, De musica, De proverbiis, y Quaestiones conviviales, tratan de las diversas ciencias. Pero entre todas ellas Metamorphoseon o Metamorfosis es la que ha dado más renombre a su autor.
Las Metamorfosis es una obra realista y simbólica a la vez, escrita encima de una trama ficticia. Son las aventuras de un joven, que transformado en asno por equivocación, después de múltiples peripecias recobra su forma humana, inspirado por la divinidad, a través del culto de Isis y Osiris. Tomó el modelo de las aventuras de un tal Lucio, que Apuleyo convirtió en el personaje central de su libro, pero que tomó de otra obra cuyo autor fue Lucio de Patres ( Historias diversas de transformaciones), escrita en griego.
Aunque, en ocasiones puede parecer una obra satírica, esconde la finalidad de realizar proselitismo hacia el culto de Isis. El mismo Apuleyo confiesa que esa obra es una fábula griega, y por eso conserva el nombre original del protagonista (Lucio). La obra fue escrita en tiempos del emperador Marco Aurelio (entre el 165 y 176 d.C.).
El simbolismo de Las Metamorfosis ( como obra autobiográfica y obra de proselitismo) se nota sobretodo porque bruscamente substituye al protagonista, para propagar la religión isíaca. Pero al principio parece encadenar diversas historias satíricas para centrar la atención de quien lee o escucha. Algunos han comparado Las Metamorfosis como la primera novela de toda la Literatura, pero eso quizá no deja de ser una pretensión moderna, en cuanto a colgarle una cierta etiqueta para posibilitar su clasificación.